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Carlos Cachón

Telegrama, no tuit

Los arquitectos, esos peligrosos seres modernos a los que ya no es posible invitar a tu casa porque, en cuanto te descuidas, te roban una baldosa o marco de ventana antiguos para reciclarlos en su última obra.

Carlos Cachón

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Carlos Cachón

Telegrama, no tuit

Nuestro carácter envidioso nos obliga a fijar la vista en quien alcanza la cima. Esa por la que suspiramos… Poco importa que, con frecuencia después, el desconocido acabe también en lo más profundo del valle. Para entonces nosotros seguiremos concentrados en codiciar la posición de quien en ese momento acabe de hollarla.

Carlos Cachón

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Carlos Cachón

Telegrama, no tuit

Si suele ocurrir que los discípulos tienen una tendencia natural a exagerar los vicios de sus maestros hasta convertir en ridículas sus teorías, el caso de Rossi es uno de los pocos en el que ya están contenidas en sus obras y escritos todas las barbaridades de sus seguidores.

Carlos Cachón

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Carlos Cachón

Telegrama, no tuit

El mismo que critica con frecuencia los rascacielos de firma que rompen la armonía de la ciudad –hay que decir en su descargo que si son antiguos, pongamos de más de 50 años, y rematadamente feos, no pone reparos- escribe un artículo elogiando la conservación de la cáscara de una antigua central eléctrica, igual de mastodóntica. Así son algunos, dispuestos a disculpar a los objetos siempre que sean añejos, abrazando lo gigantesco siempre que sea hueco, que tenga apariencia y no interior, mientras se trate de mera forma sin contenido -acaso la memoria es otra cosa-.

Carlos Cachón