
Guillermo Hevia . Catalina Poblete . photos: © Marcos Zegers
The main objectives in this commission were to ensure views of the lake, one of Chile’s largest, for the entire house, and to make it easy to adapt to different situations (owners being alone or with their children or other visitors).
The solution eventually formulated by Guillermo Hevia and Catalina Poblete was a curved building, rotating 45 degrees to maximize panoramas and avoid the monotony of a straight volume. The structure uses a steel exoskeleton, configured through a single selection, which is repeated and systematized, following the curved diagram on plan. All the structural elements have been left visible both inside and out. The prefabricated steel pieces, selected because of their durability, were mounted on the site during the dry months, so that the finishes and interiors could be worked on during the rainy season. With a total area of 320 square meters, the house is divided into a public half, closer to vehicular access, and a private half behind. The social spaces (living room, dining room, kitchen) are in the curve, complemented by two terraces: one interior and covered at the end, and another open and exterior, facing the sun.
The five bedrooms equipped with their own bathrooms follow one another along a corridor that allows cross ventilation and direct sunlight.
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Casa Curva El requerimiento del encargo era que todos los recintos debían tener vista hacia el lago y cumplir con un listado de espacios necesarios para el funcionamiento de la casa en distintas situaciones. Que pudieran estar los dueños solos o con sus hijos, y también tener lugar para recibir a mucha gente. El encargo parecía muy convencional y abierto, pero por lo mismo, desafiante. Como pie forzado queríamos escapar de respuestas predeterminadas como una barra larga paralela al agua o una estructura que se resolviera en dos niveles, dejando lo público en primer piso y lo privado en segundo. Los desafíos del proyecto fueron dos. Primero poder alterar una vista que tendería a ser frontal y homogénea, y segundo, poder que construir una estructura continua, pero volumétricamente variable. La propuesta fue hacer una casa curva, rotando 45° y que se desenvolviera de manera panorámica frente al entorno, pudiendo establecer relaciones con lugares más allá del horizonte paralelo y que al mismo tiempo rompiera la monotonía de una barra recta, pero sin dejar de ser continua. La casa se configura mediante una única sección, que se repite y sistematiza, siguiendo el diagrama curvo en planta y en donde todos los elementos estructurales se han dejado a la vista, tanto en el exterior como en el interior. Se ha optado por emplear un exoesqueleto de acero, independizando estructura y revestimiento, siguiendo con nuestra línea de investigación “sistemas estructurales”, de manera de montar toda la estructura y la cubierta en los meses no lluviosos, para así poder trabajar en las terminaciones e interiores durante los meses lluviosos. El color verde es arbitrario y no busca fundirse con la naturaleza, sino que establecer un diálogo con máquinas metálicas que nos interesan, como autos y trenes. El acero permite proponer el proyecto como un kit de piezas que se fabrican y montan en terreno, con el más alto estándar de calidad y precisión, pero con la ventaja de requerir mínima mantención en el tiempo, ya que, mediante los grandes aleros, la casa no queda expuesta al agua. Al mismo tiempo es un material muy presente en el imaginario de infraestructuras locales como puentes, pasarelas, ferrocarriles o embarcaciones, lo que nos permite entender el proyecto como una infraestructura doméstica. El programa se divide en una mitad pública, más cercana al acceso vehicular y una mitad privada más alejada. La pequeña variación ha sido proponer los recintos principales (estar, comedor y cocina) en la curva que es el momento más interesante, y construir dos terrazas. Una interior y cubierta en el extremo, que funciona como fogón y quincho, y otra descubierta y exterior, tangente al estar, que funciona como lugar de sol y tina caliente. Los programas privados se han organizado en la lógica de un hotel, donde se suceden una serie de habitaciones con baño, pudiendo usarse una o cinco en simultáneo, pero con ventilaciones cruzadas y sol directo desde el corredor público que enfrenta el norte, pudiendo mantenerse frescas o temperadas.























