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Peris + Toral

Raw rooms | 43 social housing units . Ibiza

Peris + Toral Arquitectes . photos: © José Hevia

In a mixed setting without a clearly-defined urban fabric, this social housing project sets out to adapt to the local climate, characterized by mild winters and hot summers with high humidity. To deal with the problem of energy poverty, the idea was to design homes that do not require active heating or cooling systems, which conditioned the project, from the orientation of the building to its construction system. The construction system comprises 20-cm-thick load-bearing walls of compressed earth blocks (CEB) with a density of approximately 2,000 kg/m3, providing high thermal inertia, sufficient mass to ensure acoustic comfort between neighbours using a single-layer wall, and a low carbon footprint. The hygrothermal behaviour of the clays also helps to regulate environmental humidity.

Prioritizing sunlighting and orientation towards the sea to capture the sea breezes, the embat during the day and the terral at night, the proposal organizes three units of up to four homes per landing around a courtyard, allowing cross ventilation in all housing types. This is a highdensity project that concentrates building in a volume of a scale that dialogues with the surrounding buildings. It also adopts a smaller grain of setbacks that respond to the volumes of the neighbouring single-family homes, with discontinuities that encourage the use of rooftops as terraces or green roofs. The result is an articulated arrangement of volumes, of variable depth and height, that multiplies the number of corners, increasing air speed and improving ventilation in a climate like Ibiza’s, where the building’s behaviour in summer is particularly important.

The project proposes a staggered system of interconnecting rooms inserted between the main load-bearing and interlocking walls, so that the structure creates the space. This system does not distinguish between the aggregation and the housing units; instead, it showcases the room as a spatial design unit. Each 4×3 m module has a surface area of 12 m2 regardless of its use. The units are made up of four to six modules, responding to a social housing programme of one, two and three bedrooms. The remaining partitions, doors and frames are made of larch wood that contrasts with the rawness of the earth blocks. Placing the kitchen-dining room at the centre of the home layout eliminates corridors and makes domestic work visible, avoiding gender roles. The surfaces of the spaces are redistributed to create greater flexibility and adaptability. In this way, the living room contributes some of its space to the other rooms, relinquishing its leading role in the home, optimizing the floor plan and achieving maximum performance.
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La voluntad de conseguir viviendas que no requieran de sistema activo de calefacción ni de refrigeración ha condicionado toda la propuesta. Desde la orientación del edificio hasta el sistema constructivo.

El sistema constructivo de muros de carga con bloques de tierra compactada (BTC) de 20cm de espesor con una densidad de unos 2000kg/m3 ofrece mucha inercia, una masa suficiente como para resolver la acústica entre vecinos con una sola hoja y una baja huella de carbono. Además las arcillas le confieren un comportamiento higrotérmico que permite regular la humedad del ambiente.

En un entorno heterogéneo sin un tejido urbano muy definido, la propuesta prioriza el asoleo y la orientación al mar para buscar los vientos dominantes del Embat de día y el Terral de noche.

Tres unidades de agregación de hasta cuatro viviendas por rellano, organizadas alrededor de un patio, permiten que todas las tipologías tengan orientación sur y ventilación cruzada. Se trata de una propuesta de alta densidad, que concentra la edificación en una pieza, cuya escala dialoga con los edificios del entorno. Pero, a la vez, adquiere un grano más pequeño de retranqueos, acorde con el volumen de las viviendas unifamiliares vecinas, a través de discontinuidades que favorecen el uso de las azoteas como terrazas o cubiertas vegetales.

El resultado es una volumetría articulada, de profundidad y altura variable, que multiplica el número de esquinas –vórtices– del edificio para incrementar la velocidad del aire. Esta solución mejora la ventilación en un clima como el de Ibiza, de inviernos suaves, en el que preocupa especialmente el comportamiento del edificio en verano.

El proyecto plantea un sistema de habitaciones comunicantes al tresbolillo, insertadas entre los muros de carga principales y de traba, de manera que la estructura conforma el espacio. El sistema no distingue entre la agregación y las unidades de vivienda sino que pone en valor la habitación como unidad espacial y proyectual.

Cada módulo de 4mx3m consta de 12 m² de superficie, indistintamente del uso. Las unidades constan de entre cuatro y seis módulos, respondiendo a un programa de vivienda social de uno, dos y tres dormitorios. El resto de compartimentación así como las puertas y carpinterías se plantean de madera de alerce que contrasta con la crudeza de la tierra. La disposición de la cocina-comedor en el centro de la vivienda, como módulo distribuidor, elimina pasillos y visibiliza el trabajo doméstico, evitando roles de género. Para lograr la flexibilidad y la adaptabilidad, se redistribuyen las superficies, de manera que la sala cede espacio al resto de habitaciones hasta igualarlas, eliminando la hegemonía del estar, para optimizar la planta y obtener su máximo rendimiento.

Para conseguir disminuir la demanda energética, tanto en invierno como en verano, se dispone de una cubrición sobre el patio que funciona a modo de atrio en invierno y como chimenea solar en verano. En invierno, el edificio se vuelve compacto y capta calor a través de las galerías y los atrios y se abriga con un SATE de corcho para evitar puentes térmicos e infiltraciones. La inercia permite mantener el calor durante la noche. Sin embargo, en verano el atrio se abre y se despliegan las protecciones solares para aumentar el factor forma del edificio, permitiéndole disipar calor y aumentando la velocidad del aire para mejorar la sensación térmica y el confort.

El atrio no solo es una estrategia de sostenibilidad ambiental, también social, pues aglutina las circulaciones y los espacios comunitarios para fomentar las relaciones sociales que construyen la comunidad. Un pasaje de acceso que conecta los tres vestíbulos articula el gradiente de espacios intermedios entre la calle y los patios comunitarios.

El uso de los mismos materiales, madera de alerce, revocos de arcilla, pavimentos de terrazo in situ, tanto en la vivienda como en los espacios comunitarios, fomenta una percepción de continuidad, de manera que «todo es casa», invitando a habitar en comunidad. Así el edificio dispone de un amplio espectro de espacios intermedios, desde los más privativos, galerías, terrazas y jardines en planta baja, a los que adquieren una dimensión común, el pasaje de acceso, los atrios y las cubiertas verdes.