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AZAB

Allegory against the standard . Bilbao

AZAB . Allegory against the standard . Bilbao afasia Luis Díaz Díaz (1)

AZAB . photos: © Luis Díaz Díaz

Located in one of those Bilbao neighborhoods that begin to climb towards the mountains, a portal with two large flights of stairs, one exterior and one interior, awaits an accessibility solution that allows to soften its great difference in heights and facilitate the access of its neighbors to the elevator and their homes.

 

A small task with an imposed solution, which entrusts the introduction of a new machine to the end of its problems, seeks to lead the commission towards the anecdotal and banal.

Although, in a clear defense of architecture as a constructor of stories, of stories that generate places of and for the common, the proposal aims to go a little further and propose something else. To do this, it explores the depth of the epidermal by identifying potential metaphorical operations that, from dialectical-spatial action, give us weapons for differentiation and identity.

The overcoming of the grays and the fears of identification with our surroundings and our conditions, in a reinforcement of the condition of class and neighborhood. Color and decoration must be understood, not as superfluous dressings, but as aesthetic tools that allow us to overcome the standard / global towards the definition of habitable frames that promote the development of the subjective and that allow exploring new micro-realities with which to erode the established.

In this way, the project displays a palette of textures and colors that embrace pre-existence and surround it in search of a new atmosphere of optimism. The green terrazzo with white marble splashes traces a transitional canvas from the interior to the street, while Iroko wood container furniture includes the lift platform and the entrance diaphragm space. These pieces of furniture make up the space playing with heights, tied by the light that enters the deep space through a simple game of reflections and mirrors.

All this is completed with the performable elements, which are lit in yellow lacquer, standing out from the more neutral palette, seeking to be actuated by the users: handrails, mailboxes, doors, handles and a new bench in which to share a while.

A small project with ideas of “ordinary” appearance, that navigating on the superficial, not only refers to central actions of our day to day, but also tries to offer real supports with which to scratch the hegemonic and flee from the standard.
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Location Bilbao, Bizkaia
Client Private
Date 2019-2020
Architect: AZAB
Contractors IZA ascensores

Photographs Luis Díaz Díaz

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Alegoría contra lo estándar

Ubicado en uno de esos barrios bilbaínos que comienzan a trepar hacia los montes, un portal con dos grandes tramos de escaleras, uno exterior y otro interior, aguarda una solución de accesibilidad que permita dulcificar su gran diferencia de cotas y facilitar el acceso de sus vecinos al ascensor y sus viviendas.

Un cometido pequeño y  con una solución impuesta, que confía a la introducción de una nueva máquina el fin de sus problemas, busca conducir el encargo hacía lo anecdótico y banal.

Si bien, en una defensa clara de la arquitectura como constructora de relatos, de historias que generen lugares de y para lo común, la propuesta pretende avanzar un poco más allá y proponer algo más. Para ello explora en esa profundidad de lo epidérmico identificando potenciales operaciones metafóricas  que desde la acción dialéctico-espacial nos den armas para la diferenciación y la identidad.

La superación de los grises y los miedos a la identificación con nuestros entornos y nuestras condiciones, en un refuerzo de la condición de clase y barrio. El color y el ornato deben ser entendidos, no como superfluos aderezos , si no como herramientas estéticas que nos posibilitan  la superación de lo standard/global hacia la definición de marcos habitables que fomenten el desarrollo de  lo subjetivo  y que permitan explorar nuevas micro-realidades con las que erosionar lo establecido. 

De esta manera, el proyecto despliega una paleta de texturas y colores que abrazan la preexistencia y la envuelven en busca de una nueva atmósfera de optimismo. El terrazo verde con salpicaduras de mármol blanco traza un lienzo de transición desde el interior hacia la calle, mientras muebles contenedores de madera de iroko  recogen la plataforma elevadora y el espacio diafragma de entrada. Estos muebles conforman el espacio jugando con las alturas, atados por la luz que se introduce en el profundo espacio a través de un simple juego de reflejos y espejos.

Todo ello se completa con los elementos performables, que se encienden lacados en amarillo, destacándose sobre la paleta más neutra buscando ser accionados por los usuarios: pasamanos, buzones, puertas, tiradores y un nuevo banco en el que compartir un rato. 

Un pequeño proyecto con ideas de apariencia “ordinaria”, que navegando sobre lo superficial, no solo alude a acciones centrales de nuestro día a día, si no que intenta  ofrecer soportes reales con los que arañar lo hegemónico y huir de lo standard.