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Carlos Cachón

Telegrama, no tuit

Podrían distinguirse tres tipos de escritores según el uso que hacen de la cita. El erudito, con una vasta cultura, que es capaz de apoyar sus argumentos con préstamos de todas las procedencias; siempre una cita para cada argumento. El falsario, inevitablemente una diferente preparada específicamente para apoyar sus palabras, extraída con frecuencia de lo que leyó la noche anterior; siempre un argumento para cada cita. Y el obsesivo, que aunque conozca más, sólo recurre a dos que son capitales para él y que exprime hasta extraerles todo el jugo que puedan dar, agotando cualquier resquicio porque construyen todo su mundo; siempre una cita.

Carlos Cachón

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Telegrama, no tuit

Adorno y Richter, puestos uno al lado del otro, parecen decirnos que después de haber estado expuestos a injusticias y daños, sólo es posible reconciliarse con la realidad, en contra de lo que se podría concluir inicial y apresuradamente de las palabras del primero, a través de una mirada borrosa, desenfocada, fragmentada, incompleta. Y esa mirada seguramente es la del arte.

Carlos Cachón

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Telegrama, no tuit

No es difícil imaginar, ante el abuso actual de los retoques digitales buscando una perfección ficticia en las imágenes de modelos y famosos, una reacción opuesta en el futuro en el que la gente, con intención de recalcar su honestidad, acabe pagando porque le añadan arrugas a las suyas.

Carlos Cachón

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Telegrama, no tuit

Se podría decir que padecen Síndrome de Diógenes aquellos que no tienen una cultura suficientemente elevada como para construir un gabinete de curiosidades.

Carlos Cachón