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Carlos Cachón

Telegrama, no tuit

Las críticas que se dirigen unos a otros en privado se transforman en cálidas sonrisas cuando se encuentran frente a frente. Eso es lo que te confirma que has aterrizado en un ambiente provinciano. Poco importa el tamaño de las letras con que el nombre de la ciudad aparezca en los mapas.

Carlos Cachón

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Carlos Cachón

Telegrama, no tuit

Un comportamiento justamente opuesto al que se suele dar en el ámbito familiar, donde las feroces críticas entre miembros se transforman en defensa numantina ante el más mínimo indicio de agresión externa.

Carlos Cachón

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Carlos Cachón

Telegrama, no tuit

Y hay algo estrictamente repulsivo en ese provincianismo. No se trata exactamente de hipocresía. Se trata del rechazo al conflicto. Se trata de velar por los propios intereses, de no dar un solo paso que pueda resultar perjudicial. Poner el negocio por encima de todo. Se trata de vivir en la mentira. De saber que nunca, en ninguna circunstancia, nadie te dirá nada verdadero.

Carlos Cachón

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ANATXU ZABALBEASCOA

Alerta, peligro de demolición

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artículo completo en El País

En esa potestad radica la clave de este asunto. Los mismos vecinos que protegen algunos monumentos podrían hacer demoler otros. Y es el propio Consistorio el que construye y destruye su ciudad concediendo sus licencias o permitiendo el deterioro de sus edificios. Que los propietarios se responsabilicen del mantenimiento de lo que construyen es una obligación cívica. Que protejan el valor cultural de sus inmuebles es, de momento, una opción personal desde antes incluso de empezar a levantar el edificio. Una legislación inmovilista que protegiera cualquier construcción mataría las ciudades. No amparar el patrimonio cultural y arrasar los símbolos urbanos es destrozar las capas de historia que conforman la identidad de un lugar.
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MANIFIESTO ARCHIENEMY

Porno Arquitectónico

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+ leer manifiesto

Pensamos que la arquitectura actual se está prostituyendo en favor del poder comunicacional imperante en el siglo XXI. Con el auge de Internet y de los medios de comunicación en general, la arquitectura se está convirtiendo en fiel servidora de los mismos, los medios de comunicación necesitan carne fresca para publicar y los arquitectos a través de nuestros proyectos nos hemos convertido en fieles suministradores de imágenes y más imágenes para publicar. Y así la arquitectura se está transformando más en apariencia de arquitectura que en esencia de arquitectura, igual que ocurre por cierto con el Facebook y el Tinder y todas las redes sociales que tienen como una de sus graves consecuencias la de convertir la esencia del hombre en la apariencia del mismo.