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Carlos Cachón

Telegrama, no tuit

Ocurre con los buenos arquitectos que incluso aunque la primera impresión de su obra te decepcione, al acercarte sueles acabar descubriendo algo de interés. Con los malos por mucho que su primera imagen te sorprenda normalmente detrás no hay más. Existe una especie de incontinencia en quien se entretiene con su obra, no poder detenerse ni aun cuando se ha llegado al sitio que se buscaba. Cuando un buen arquitecto ha alcanzado su meta necesita seguir dándole vueltas a las cosas. Cuando uno malo llega a la suya respira tranquilo porque por fin no tiene que seguir esforzándose.

Carlos Cachón

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